Ramón Briseño, director de la Biblioteca Nacional de Chile
Ramón Briseño fue conservador de la Biblioteca Nacional entre 1864 y 1886, cargo con el que eran nombrados los directores de la época, según el Decreto Supremo del 19 de diciembre de 1852, en el que se estableció que la principal autoridad de la institución iba a ser el Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile (Feliú Cruz, Guillermo. Ramón Briseño: Vida y obra del primer bibliógrafo chileno, 1814-1910. Santiago de Chile: Universidad Católica, 1966, p. 51).
Según Guillermo Feliú Cruz (1900-1973), el nombramiento de Briseño se impuso por sobre otros candidatos debido a su conocimiento de la organización interna de bibliotecas y sobre "la producción intelectual de Chile desde 1812 hasta 1859", gracias al trabajo realizado en la Estadística bibliográfica de la literatura chilena (1862) (Feliú Cruz, p. 53).
Al asumir como conservador de la Biblioteca Nacional, Briseño realizó un recuento de todos los libros existentes en sus colecciones, que arrojó un total de 37.780 volúmenes. A partir de este inventario, notó que existía una "inmensa cantidad de libros que era necesario empastar". Con esta evaluación, "procedió sistemáticamente al empaste de las obras y se procuró, cuando estas vinieran de Europa, solicitarlas encuadernadas", de modo tal que en su gestión "casi la totalidad" de los libros fueron empastados (Feliú Cruz, p. 56).
Durante su gestión, se acondicionaron nuevas estanterías para la organización de los libros y utilizó el sistema francés de organización, utilizado en la época, en el que "cada estante fue señalado con una letra del alfabeto del tamaño de una mayúscula y después se numeraron las tablas de los estantes o anaqueles de alto a bajo, y en los plúteos colocáronse los libros por tamaño: arriba los pequeños, los regulares al centro y los grandes en la parte inferior" (Feliú Cruz, p. 56-57).
En Noticias históricas, estadísticas y orgánicas de la Biblioteca Nacional de Chile (1875), Briseño indicó que solicitó la confección de catálogos para hacer más fácil el acceso a las colecciones. Los catálogos producidos durante la gestión de Briseño fueron tres: el primero ordenado alfabéticamente por apellidos de los autores o "a falta de estos, de los títulos de las obras"; el segundo, "organizado por materias"; y el tercero por "orden de colocación de las obras en sus respectivos estantes, según el formato de ellas" (Briseño, Ramón. Noticias históricas, estadísticas y orgánicas de la Biblioteca Nacional de Chile. Santiago: Imprenta Nacional, 1875, p. 20-21).
Bajo su dirección, Briseño organizó la creación de la Oficina de Canje de Publicaciones Nacionales, en 1871, que incluyó el sistema de intercambio con la mayor parte de los países americanos. Con esta medida, las "existencias de la Biblioteca Nacional acrecieron en tal proporción que, en 1885 (…) alcanzaban a cerca de 60.000 volúmenes" (Galdames, p. 123-124). Esta oficina "dio vida a la Sección Americana de la Biblioteca, la cual poseía hasta el momento en que pasó a dirigirla el nuevo Conservador un total de 2.000 obras. En 1883, esta cantidad llegaba a 6.000 volúmenes, originándose este aumento casi exclusivamente en el intercambio de publicaciones" (Feliú Cruz, p. 59).
Respecto a la organización interna de la biblioteca, en Noticias históricas, estadísticas y orgánicas de la Biblioteca Nacional de Chile, Briseño indicó los deberes y responsabilidades de los trabajadores de la institución y también cómo debía ser la atención entregada a las personas que requieran los servicios de ella.
Por ejemplo, señaló que debían ser "benévolos y comedidos para con las personas que concurran a la biblioteca atendiendo con prontitud a sus pedidos y advirtiéndoles con oportunidad los deberes que ellas por su parte contraen con el establecimiento por el hecho de encontrarse en él". También indicó ciertos deberes de los trabajadores, relacionados con la vigilancia del uso de los materiales, su conservación y cuidado, así como de los espacios del establecimiento, en referencia a la limpieza y orden de los libros (Briseño, p. 20-21).
En Noticias, Briseño dio a conocer su visión respecto de la labor del conservador de la biblioteca, quien era "el jefe encargado de la guarda, conservación, aumento y mejoras del tesoro científico y literario que la nación posee con la denominación Biblioteca Nacional de Chile" (Briseño, p. 25).
Hacia 1881, las estanterías de la biblioteca eran insuficientes para albergar la cantidad de libros y la sala de lectura era "estrecha, carecía de luz apropiada y no tenía ciertas comodidades elementales". De esta forma surgió en el Senado la idea de cambiar la sede de la institución.
El gobierno de Domingo Santa María (1825-1889) propuso dos espacios: el segundo piso del Congreso y el antiguo edificio del Tribunal del Real Consulado (Feliú Cruz, p. 61). Briseño expresó su preferencia por el edificio del Tribunal en diferentes instancias, y sus opiniones fueron expuestas en el Proyecto de Reglamento de la Biblioteca Nacional de Chile para cuando haya sido trasladada al local que está preparándosele actualmente. Este texto, además, dio a conocer un plan de trabajo para el funcionamiento de la biblioteca en la nueva sede.
En 1886, en el último año de la administración de Ramón Briseño, la biblioteca se trasladó al nuevo edificio. Luis Montt Montt (1848-1909) encabezó el traslado y, posteriormente, fue designado como reemplazante de Briseño en la dirección de la Biblioteca.
El 27 de julio del mismo año, algunos de sus "antiguos discípulos y amigos, como Miembros de la honorable Cámara de Diputados, presentaron espontáneamente" la moción para la jubilación de Briseño, la que se aprobó por decreto el 28 de agosto de 1886 (Alemany, Baltasar; Montt, Luis; y Briseño, Ramón C. Breve reseña biográfica y bibliográfica del señor don Ramón Briseño: basada en documentos oficiales auténticos. Santiago de Chile: Imprenta y Encuadernación Barcelona, 1897, p. 26).
Si bien Ramón Briseño dejó su cargo debido a esta solicitud, se mostró en desacuerdo en su memoria Exposición que en defensa de injusticias gubernativas y de algunos de mis detractores, escribí en 1886. Este texto se mantuvo inédito hasta 1966, cuando fue publicado en el libro Ramón Briseño: Vida y obra del primer bibliógrafo chileno, 1814-1910 de Guillermo Feliú Cruz.
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