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Curso de filosofía moderna

Ramón Briseño fue profesor de Derecho y Filosofía en instituciones secundarias por varios años. Según Guillermo Feliú Cruz (1900-1973), la filosofía fue la disciplina "que interesó más fuertemente su espíritu" (Feliú Cruz, Guillermo. Ramón Briseño: Vida y obra del primer bibliógrafo chileno, 1814-1910. Santiago de Chile: Universidad Católica, 1966, p. 65).

En sus primeros años como profesor, enseñó filosofía en el Instituto Nacional y en el Colegio de Romo, institución particular dirigida por el presbítero Juan de Dios Romo (1858-1854).

A partir de su experiencia como profesor de filosofía, Briseño preparó libros para la enseñanza de esta disciplina. En 1845, dio a conocer la primera parte de su Curso de filosofía moderna y, en 1869, publicó la traducción desde el francés al castellano de Nociones de filosofía, de Charles Jourdain (1817-1886). Esta traducción fue solicitada por Joaquín Blest Gana (1831-1880), ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, para adoptarla como texto de enseñanza en los colegios de Chile (Feliú Cruz, p. 66).

Ramón Briseño firmó el Curso de filosofía moderna con la sigla N. O. R. E. A., que correspondió a las letras finales de "Ramón Briseño, Profesor de Filosofía". Decidió firmar así "para que se juzgase esta obra con entera libertad y con una crítica imparcial y justa" (Briseño, Ramón. "Apuntes biográficos de don Ramón Briseño". En Feliú Cruz, p. XIV).

En el prólogo del libro, Ramón Briseño indicó la necesidad de un buen "curso de filosofía" dedicado a la "enseñanza de la juventud de nuestros colegios", "bajo un plan claro, sencillo y metódico" (Briseño, Ramón. Curso de filosofía moderna. Valparaíso: Imprenta del Mercurio, 1845, p. III-V).

Para Briseño, los cursos de filosofía tenían imperfecciones pues había "unos que, escritos del modo más árido y difuso, solo se ocupan en resolver las altas cuestiones de la ciencia, descuidando así las más necesarias tal vez, las más accesibles a la tierna inteligencia de los principiantes; otros, tan diminutos, que apenas tratan de una que otra cosa importante, y eso de paso; y otros finalmente muy superficiales, pues contentos sus autores con una vana palabrería, nada prueban de cuanto enuncian" (Briseño, p. IV).

Briseño indicó que su Curso de filosofía moderna era claro, metódico y completo en su contenido, es decir, reunía "de todos los sistemas, aquello que más útil nos ha parecido, aquello que sin culpa no puede dejar de enseñarse al alumno". Indicó, además, que reunió las ideas de los autores que "se encuentran esparcidas en las obras de filosofía que a la sazón gozan de más celebridad", como las de "Steward, Locke, Cousin, Larromiguiere, Jouffroy, Destutt Tracy, Reid, Degenerado y otros filósofos ilustres, al lado de los cuales no tememos contar al filósofo de nuestro suelo, Marín", en referencia a Ventura Marín (1806-1877), quien fue profesor de filosofía de Briseño (Briseño, p. VII-VIII).

Respecto del contenido, Briseño indicó otra ventaja de su curso respecto a otros libros de enseñanza, pues en la obra se halló "ni más ni menos que los cuatro estudios que actualmente se hacen de toda la filosofía, a saber: la Psicología, la Lógica, la Filosofía moral y el Derecho natural" (Briseño, Ramón. Curso de filosofía moderna. Santiago: Imprenta de Julio Belini, 1854, p. VI).

En febrero de 1845, el periódico El Araucano publicó un artículo sin firma sobre Curso de filosofía moderna, pero que luego fue incluido por Andrés Bello (1781-1865) en el tomo seis de sus obras completas, Opúsculos literarios y críticos.

Entre los aspectos positivos resaltados por Bello, indicó que el lenguaje del libro era "claro y correcto, y bastante puro; cualidad que a nuestro juicio lo distingue del de casi todas las producciones contemporáneas". También destacó que, si bien el texto incluyó varias referencias a obras de autores de otra lengua, no usó locuciones extranjeras, como era frecuente en otros textos de la época ("Curso de filosofía moderna". El Araucano. Número 757, Santiago, 21 de febrero de 1845, p. 1).

Entre los defectos del Curso, Bello indicó cierta confusión de "ideas de diferentes autores", que no solo diferían entre sí "en la sustancia de los pensamientos y en la estructura de los sistemas, sino en la nomenclatura (…). Lo que uno llama percepción, el otro lo denomina sensación; lo que es abstracción en un sistema, no lo es acaso en otro" (Bello, p. 1).

En 1846, Briseño publicó la segunda parte del Curso de filosofía moderna y, en 1854, apareció una segunda edición del libro, "considerablemente mejorada y corregida por el autor", que no incluyó prólogo.

Respecto de la segunda edición, la comisión evaluadora de la Facultad de Letras y Ciencias Políticas de la Universidad de Chile emitió un informe publicado en los Anales de la Universidad de Chile en 1859.

Esta evaluación valoró especialmente que, a pesar de que la obra era más resumida que la primera edición, "no por eso, sin embargo, se ha suprimido casi ninguna cuestión importante de las comprendidas en la primera edición, ni se ha cercenado explicación alguna útil, ni reducídose la exposición de la doctrina a un laconismo insuficiente ni obscuro" (García Reyes, Antonio y Sanfuentes, Salvador. "Informe de la comisión de la Facultad de Filosofía y Humanidades sobre la segunda edición del 'Curso de Filosofía moderna, escrito por Ramón Briseño; y su aprobación". Anales de la Universidad de Chile. Febrero de 1859, p. 251).

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