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Sargento Candelaria Pérez (1810-1870)

Candelaria Contreras, más conocida como Candelaria Pérez, nació en el barrio de La Chimba en Santiago, alrededor de 1810. Fue criada en el seno de una familia campesina compuesta por su padre, "un honrado chacarero de la Cañadilla, llamado Contreras", quien trabajaba como agricultor, y su madre, que era agricultora y "también chimbera", es decir, originaria del barrio de La Chimba (Vicuña Mackenna, Benjamín. "La sarjento Candelaria y la monja alférez". Colección de artículos, discursos, biografías, impresiones de viaje, ensayos, estudios sociales, económicos, etc.:1849-1872. Tomo I. Santiago: Imprenta de la Librería del Mercurio, 1872, p. 235-236).

Desde joven, Candelaria Pérez comenzó a trabajar como empleada doméstica para una familia santiaguina. Posteriormente, viajó a Valparaíso con una familia holandesa, con quienes se dirigió luego a Lima en 1833. En la capital peruana, tras varios años de servicio doméstico, creó su propio negocio, un bodegón llamado "La Fonda de la Chilena", al que acudían principalmente ciudadanos chilenos residentes en el puerto del Callao (Larraín, Paz. La presencia de la mujer chilena en la Guerra del Pacífico. Santiago: Ediciones Centro de Estudios Bicentenario: Ediciones Universidad Gabriela Mistral, 2006, p. 34).

En octubre de 1837, cuando comenzaron las beligerancias entre Chile y la Confederación Perú-Boliviana, Candelaria Pérez fue apresada por ser acusada de agrupar a chilenos en su bodegón, el que fue embargado y destruido. Con la entrada del ejército chileno a Lima, Pérez fue liberada y acudió a los mandos militares chilenos para solicitar su enrolamiento (Vicuña Mackenna, p. 237-238).

Fue aceptada como cantinera del ejército por sus "conocimientos locales y sus inteligencias personales en el Callao", pues "no podían menos de ser valiosos", por lo que quedó incorporada al batallón Carampangue, bajo el mando del general Manuel Bulnes Prieto (1799-1866) (Vicuña Mackenna, p. 238-239).

Candelaria Pérez participó como cantinera y soldado en las batallas de Pan de Azúcar y de Yungay. En Pan de Azúcar, "fusil en mano, trepó la empinada cuesta, animando a los bravos cazadores de su fiel Carampangue, que allí fueron exterminados", acción por la que Bulnes la nombró sargento al interior de su batallón (Vicuña Mackenna, p. 241-242).

Luego del triunfo chileno y la retirada de las tropas, Candelaria Pérez volvió a Santiago en octubre de 1839, donde tuvo una vida privada austera, aunque fue reconocida en algunos momentos como heroína de la guerra. "Su popularidad circuló entre la sociedad chilena de su tiempo e impulsó al gobierno a intensificar los reconocimientos a sus méritos", por lo cual le fue asignado el grado de subteniente, al que correspondió una pequeña pensión vitalicia que recibió hasta su fallecimiento en 1870 (García Huidobro, María. Mujeres en la Historia de Chile. Santiago: Taurus, 2024, p. 241-242).

En 1869, en su vejez, Candelaria Pérez fue visitada por Benjamín Vicuña Mackenna (1831-1886), quien había comenzado sus estudios sobre la guerra y sus sobrevivientes. En ese encuentro, Vicuña Mackenna entrevistó a la "sargento", dio cuenta de su estado de salud, describió su vivienda y pudo recopilar datos sobre su biografía y participación en la guerra. El texto definitivo fue publicado en 1872 en el primer tomo de Miscelánea: Colección de artículos, discursos, biografías, impresiones de viaje, ensayos, estudios sociales, económicos, etc.:1849-1872, con el título "La sargento Candelaria y la monja alférez".

Los apuntes de Vicuña Mackenna fueron la base para los estudios sobre Candelaria Pérez que Ventura Blanco (1846-1930) publicó en abril de 1870 en el semanario literario La Estrella de Chile y el periódico El Independiente. Además, el propio Blanco presentó en La Estrella de Chile un llamado para realizar un homenaje y el financiamiento de la sepultura de Candelaria Pérez y los epitafios propuestos para su tumba fueron publicados en ese mismo medio (García, p. 242-243).

Ambos estudios fueron utilizados como fuente por el historiador Gonzalo Bulnes (1851-1936), quien repasó la participación de la cantinera en el batallón Carampangue. Al respecto, Bulnes escribió que "marchaba a la cabeza de la columna con una osadía superior a su sexo, señalando el camino y el peligro. Sin desmayar, antes bien infundiendo energía, llegó hasta Ia puerta del castillo, donde retó en alta voz a los sitiados que salvasen sus impenetrables murallas. Candelaria era tan esforzada en el peligro, como amable y caritativa en el vivaque" (Bulnes, Gonzalo. Historia de la Campaña del Perú en 1838. Santiago: Imprenta Los Tiempos, 1878, p. 226).

En 1904, utilizando esas y otras fuentes históricas y bibliográficas, Ignacio Silva publicó La sargento Candelaria Pérez: recuerdos de la campaña de 1838 contra la Confederacion Perú-Boliviana, destinado primero a participar en un concurso literario abierto por Las Últimas Noticias de El Mercurio, pero que, luego, por su extensión, fue publicado como folleto en homenaje a la veterana de la guerra. Las fuentes fueron complementadas con estudios de correspondencia y documentos ministeriales (Silva, Ignacio. "Advertencia". La Sarjento Candelaria Perez: recuerdos de la campaña de 1838 contra la Confederacion Perú-Boliviana. Santiago: Imprenta Cervantes, 1904, p. 5-8).

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