Subir

Pantalla y bambalinas (1926)

Pantalla y bambalinas fue una revista de cine que apareció entre enero y marzo de 1926, con un total de tres números. Víctor Arredondo y Gabriela Bussenius fueron sus editores y propietarios.

En sus portadas apareció un retrato fotográfico de una figura del cine, con excepción del primer número, en el que hubo una ilustración a color firmada por el artista Alfredo Adduard Corbalán (1899-1969).

En su primer número, la revista publicó el editorial "Nuestra palabra", en el que indicó que su publicación respondía al "crecimiento asombroso de las actividades cinematográficas en nuestro país", por lo que era "indispensable la necesidad de que hubiera un órgano que sirviera estas finalidades dentro de una línea de noble inspiración e imparcialidad" ("Nuestra palabra". Pantalla y bambalinas. Número 1, enero de 1926, p. 3).

En este texto, además, la revista se planteó como un medio que iba a servir de puente entre los diferentes participantes del negocio cinematográfico. Su anhelo era "servir tanto al importador como al alquilador en sus esfuerzos por atender al público y lograr así que se forje una cadena de ayuda y comprensión mutua entre los que sirven al público y este que premia dichos esfuerzos" ("Nuestra palabra". Pantalla y bambalinas. Número 1, enero de 1926, p. 3).

Pantalla y bambalinas no solo se refirió al desarrollo del cine internacional, sino que también dio a conocer el local. En su segundo número, por ejemplo, apareció el artículo "Próximos estrenos nacionales", en el que se informó de obras que estaban en rodaje, como Ideal y Carne de Luis Rojas Garcés y Luz y Sombra de Jorge Délano (1895-1980); así como aquellas que ya estaban terminadas y prontas a su estreno, como Incendio de Carlos del Mudo y Una lección de amor de Emilio Taulis (1902-1986). Todas estas películas se proyectaron durante el año 1926 (Jara, Eliana. Cine mudo chileno. Santiago: Fondo de Desarrollo de la Cultura y las Artes, 1994, p. 115-126).

Otras publicaciones de la época también se especializaron en el contenido relativo a la industria cinematográfica, como fue el caso de medios que ya habían surgido hacia fines de la década de 1910, como Cine Gaceta (1915-1918), El Film (1918-1919), La semana cinematográfica (1918-1920) y Cine magazine (1919-1920). La dirección de los primeros cuatro números de Cine magazine ha sido atribuida a Gabriela Bussenius.

Respecto a las revistas especializadas de cine durante la década de 1920, se ha indicado que varias de ellas estuvieron ligadas "a menudo, de modo explícito", a las distribuidoras (Mouesca, Jacqueline y Orellana, Carlos. Breve historia del cine chileno: desde sus orígenes hasta nuestros días. Santiago: LOM Ediciones, 2010, p. 26). En el caso de Pantalla y bambalinas, aparecieron diversos anuncios publicitarios de productoras cinematográficas, como la Hans Frey Film y la Andes Film.

Además de estos avisos, en Pantalla y bambalinas aparecieron publicidades de teatros de cines locales, como el Teatro Victoria de la capital, ubicado en la intersección de las calles San Antonio y Huérfanos, y aquellos que eran parte de la Sociedad Chilena Aurelio Valenzuela B. y Cía., propietaria en Santiago de, entre otros, los teatros Septiembre y Esmeralda. Esta era una empresa que -según se informó en otro medio de la época, la revista Hollywood- era considerada "la primera potencia del Pacífico Sud Americano" en materia de cantidad de teatros y en capacidad de público ("La sociedad Aurelio Valenzuela B. y el progreso teatral del país". Hollywood. Número 1, noviembre de1926, p. 32).

Pantalla y bambalinas dio a conocer sus artículos y avisos publicitarios de forma miscelánea, aunque mantuvo en sus tres números la sección editorial; mientras que en la primera y segunda entrega, aparecieron las secciones "Preguntas y respuestas", buzón que funcionó como espacio de comunicación con los lectores, y el apartado "Pelambrillo cinematográfico", en el que el medio tuvo como fin dar a conocer noticias enviadas sobre "nuestros cinematografistas" ("Pelambrillo cinematográfico". Pantalla y bambalinas. Número 1, enero 1926, p. 29).

Otra sección que tuvo más de una aparición -primera y tercera edición del medio- fue la "Guía del cinematografista", en la que apareció la ubicación de los teatros que proyectaban películas y de las casas cinematográficas.

La mayoría de los contenidos del medio fueron de carácter referencial o de opinión. Una excepción fue el folletín inconcluso "El fantasma de la ópera" -con aparición solo en el segundo número-, que se presentó como la "versión castellana de la adaptación cinematográfica", hecha por la productora estadounidense Universal, "de la novela del mismo nombre de Gastón Leroux" ("El fantasma de la ópera". Pantalla y bambalinas. Número 2, febrero de 1926, p. 27).

Otra excepción fue el cuento "El perdón de ultratumba" de Gabriela Bussenius, una de las editoras del medio. La narración contó la historia de una filmación doméstica de un encuentro familiar y su posterior proyección en este entorno privado. El relato pareció antecedido por un epígrafe "De Gaby", en alusión a la autoría de la escritora, y, al final del texto, la firma de Gabriela Bussenius.

Las investigaciones de Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile (Servicio Nacional del Patrimonio) están bajo una Licencia Creative Commons Atribución-Compartir Igual 3.0 Unported, a excepción de sus objetos digitales.