Gustavo Bussenius (1885-1932)
Gustavo Bussenius fue un realizador chileno de cine que estuvo activo durante la década de 1920 e inicios de la década de 1930. Participó en la producción de películas silentes, principalmente como camarógrafo, aunque también se le ha atribuido la dirección de algunos filmes.
Bussenius nació en Vallenar en 1885, hijo del ciudadano alemán Luis Von Bussenius y Teresa Amelia Vega Gallo (Machuca, Antonio. Realizadoras chilenas: cine bajo desigualdad de género. Valparaíso: Ediciones Universidad de Valparaíso, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, 2022, p. 59). Tuvo cuatro hermanos, entre quienes se hallaron Gabriela, directora y guionista de cine, y Alfredo, fotógrafo y camarógrafo (Rodríguez, Hernán. Fotógrafos en Chile 1900-1950: historia de la fotografía. Santiago de Chile: Centro Nacional del Patrimonio Fotográfico, 2011, p. 76).
Gustavo Bussenius inició su trabajo como fotógrafo en 1902 en El Diario Ilustrado. En esta labor "diariamente recorría las calles con su máquina de trípode en busca de imágenes noticiosas, que luego revelaba en un rincón del taller de fotograbado del diario" (Rodríguez, p. 76).
En 1904, Bussenius envió fotografías a la Exposición de Arte Fotográfico que organizó El Mercurio de Santiago, una de las primeras exposiciones que se organizaron en el país, junto con el Certamen Fotográfico convocado por la Sociedad Fotográfica de Valparaíso en 1903 y el primer Salón Anual de Arte Fotográfico, organizado por la revista Zig-Zag en 1905 (Rodríguez, p. 15-16).
Hacia 1914, Bussenius inició su actividad en el ámbito cinematográfico (Rodríguez, p. 76). En 1916, junto con su hermana Gabriela comenzaron a trabajar con el realizador Salvador Giambastiani (1882-1921) en la productora Chile Film. Respecto de la relación entre estos tres creadores, se ha indicado que "hicieron películas en un país que, a pesar de su proceso de modernización, carecía de las infraestructuras y comodidades modernas" (Ramón, Mónica. "El otro utopismo en el cine temprano chileno: La agonía de Arauco o el olvido de los muertos de Gabriela Bussenius". Nomadías. Número 29, diciembre de 2020, p. 120).
Con posterioridad a la muerte de Salvador Giambastiani en 1921, Gustavo y Gabriela Bussenius se hicieron cargo de la productora Chile Film. Uno de los primeros trabajos de Gustavo Bussenius en este contexto fue su asistencia al camarógrafo Manuel Seva en Los payasos se van, película en la que Giambastiani trabajaba y que dejó inconclusa debido a su deceso (Rodríguez, p. 75).
En 1922, Gustavo Bussenius participó en las películas El empuje de una raza y El triunfo de la ciencia.
El empuje de una raza fue dirigida por Pedro Sienna (1893-1972), con argumento del escritor Víctor Domingo Silva (1882-1960). La obra trató de la llegada de un periodista neoyorkino a quien se le encomendó hacer un reportaje de Chile. A su llegada, recorrió "Tacna, Magallanes, imponiéndose de su progreso industrial y cultural" (Godoy, Mario. Historia del cine chileno. Santiago: Imprenta Fantasía, 1966, p. 38-39).
El triunfo de la ciencia -película perdida en la actualidad- fue una "coproducción chileno-norteamericana, patrocinada por la Sociedad Nacional de Agricultura". Se trató de una película de ficción con características documentales "sobre la agricultura chilena, en la que participaron actores extranjeros y nacionales" (Vergara, Ximena; Krebs, Antonia y Morales, Marcelo. Sucesos recobrados. Filmografía del documental chileno. Santiago: Ril editores, 2021, p. 160).
Gustavo Bussenius estuvo a cargo de la fotografía de más de veinte películas, entre las cuales se hallan La copa del olvido (1923) de Rafael Maluenda (1885-1963); los filmes dirigidos por Pedro Sienna Un grito en el mar (1924) y El húsar de la muerte (1925). Otras obras en las que trabajó en la fotografía fueron Mater Dolorosa (1925) de Alberto Santana (1899-1966); Canta y no llores corazón (1925), dirigida por Juan Pérez Berrocal (1898-1988); y La calle del ensueño (1929) de Jorge Délano (1895-1980) (Aliaga, Ignacio. "Inmigrantes en el cine chileno". Anales del Instituto de Chile. Volumen XXXVIII, 2019, p. 90-91).
A propósito de la trayectoria de Gustavo Bussenius en el cine, Jacqueline Mouesca y Carlos Orellana han señalado que este autor fue un "director de fotografía y camarógrafo de sobresalientes condiciones" y cuyo oficio se convirtió "en el más calificado del mundo nacional, que conoció por lo demás a varios otros destacados operadores, entre ellos, Gregorio Pardo, René Berthelón y Arnulfo Valck" (Mouesca, Jacqueline y Orellana, Carlos. Breve historia del cine chileno: desde sus orígenes hasta nuestros días. Santiago: LOM Ediciones, 2010, p. 23).
Desde 1924, Gustavo Bussenius trabajó en la productora Andes Film. Esta productora de cine era propiedad de Alfredo Wolnitzky Berlach (1889-1970) y se encargaba de las actualidades noticiosas del diario La Nación.
A comienzos del año 1932, Gustavo Bussenius compró la productora Andes Films, luego de que Wolnitzky se declaró en quiebra (Vega, Alicia. Re-Visión del cine chileno. Santiago: Editorial Aconcagua, 1979, p. 208).
Unos meses más tarde, en el contexto de la revolución del 4 de junio de 1932 en contra del presidente Juan Esteban Montero (1879-1948), Bussenius murió alcanzado por una bala mientras cubría una protesta en las calles de Santiago (Godoy, Mario. Historia del cine chileno. Santiago: Imprenta Fantasía, 1966, p. 86).
La mayor parte del trabajo de Bussenius se perdió luego de un incendio ocurrido en 1932 en los estudios de Andes Film, en donde se hallaba casi toda su obra (Rodríguez, p. 76), con excepción, por ejemplo, de El húsar de la muerte, una de las pocas películas chilenas del periodo silente que se conservan hoy en día y en la que Bussenius estuvo a cargo de la fotografía.
Otra versión indicó que el estudio de Andes Film, ubicado en Teatinos 42, Santiago, se mantuvo cerrado por un año tras la muerte de Bussenius, hasta que el "propietario del inmueble, Luis Barros Borgoño, solicita a la fuerza pública el lanzamiento de los bienes del arrendatario" a la calle. Entre estos, estaba su equipo cinematográfico y películas. Este material fue recuperado por la empresa Kodak chilena, "como una forma de cancelarse la deuda" que Bussenius había contraído para la compra y mantenimiento de Andes Film. "En este punto se pierde el rastro de las copias y de los negativos originales de Giambastiani y Bussenius. Nadie sabe nada" (Vega, p. 208).
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