La agonía de Arauco (1917)
En 1917, Gabriela Bussenius dirigió y escribió el guion de la película silente La agonía de Arauco o El olvido de los muertos. Esta película es conocida como el primer largometraje chileno de ficción dirigido por una mujer.
Su estreno se llevó a cabo el 26 de abril de 1917 en los teatros Alhambra, Unión Central y Septiembre. La película estuvo protagonizada por Rosita Reynés, Alfredo Torricelli, Gelda Nelson, Olga Donoso -que entonces tenía 5 años- en el papel del niño Catrileo, Armando Luci y Francisco Carrasco (Godoy, Mario. Historia del cine chileno. Santiago: Imprenta Fantasía, 1966, p. 25).
La agonía de Arauco fue producida por Chile Film, cuya oficina se ubicaba en la calle Chacabuco 720, Santiago, a un costado del cine Minerva. Como productores participaron Guillermo Bidwell (1850-1927), Luis Larraín y Salvador Giambastiani (1882-1921) (Godoy, p. 25). Giambastiani también estuvo a cargo de la fotografía, cámara y montaje del filme (Jara, Eliana. Cine mudo chileno. Santiago: Fondo de Desarrollo de la Cultura y las Artes, 1994, p. 34).
Uno de los aspectos más comentados sobre esta película fue su autoría. La autoría del filme generó dudas debido a las referencias que indicaban una codirección de la cinta entre Bussenius y Giambastiani; la aparente juventud de la directora al momento de la filmación; y el hecho de ser una mujer en un espacio en el que participaban principalmente hombres (López, Ana citada por Machuca, Antonio. Realizadoras chilenas: cine bajo desigualdad de género. Valparaíso: Ediciones Universidad de Valparaíso, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, 2022, p. 65).
El argumento de La agonía de Arauco está centrado en la tragedia de una mujer que pierde a su hijo y esposo: mientras juegan tenis, el marido le propinó, accidentalmente, un raquetazo mortal a su hijo; tras este accidente, el marido se quitó la vida. La mujer encuentra consuelo en el niño mapuche Catrileo. A partir de esta relación, la historia de corte melodramático se conecta con la problemática territorial del pueblo mapuche en el contexto del Estado nacional: "En una de las escenas culminantes, el protagonista huía cuando veía venir a quienes le quitarían sus tierras. Entonces oía la voz de su conciencia, que lo llamaba a rebelarse: 'Oye, tú, ¿a dónde vas? No les dejes nada a los huincas [sic], quema todo, no les dejes nada'. Se volvía para desaparecer, pero después de dejar su ruca envuelta en llamas" (Godoy, p. 25).
Respecto a la edad de la directora, según Jacqueline Mouesca y Carlos Orellana, Bussenius "solo tenía 17 años" al momento de la filmación (Mouesca, Jacqueline y Orellana, Carlos. Breve historia del cine chileno: desde sus orígenes hasta nuestros días. Santiago: LOM Ediciones, 2010, p. 20-22). No obstante, un estudio posterior estableció -a partir de la revisión de su certificado de nacimiento- que Bussenius tenía veintinueve años al momento de dirigir la película (Ramón, Mónica. "El otro utopismo en el cine temprano chileno: La agonía de Arauco o el olvido de los muertos de Gabriela Bussenius". Nomadías. Número 29, diciembre de 2020, p. 120).
En la prensa de la época, la película fue destacada por la diversidad de espacios filmados y el uso novedoso de tecnologías y técnicas cinematográficas. Con fecha cercana a su estreno, la revista Cine Gaceta comentó que "haciendo obra patriótica, la 'Chile Film' quiso que La agonía de Arauco fuera también un film de propaganda de las bellezas naturales de nuestro país. Por esto las escenas se desarrollan en los más variados puntos de nuestro territorio, principiando por Viña del Mar, el aristocrático balneario, hasta llegar a los últimos confines de nuestra frontera, en la zona de los lagos, bosques y mapuches" ("La agonía de Arauco". Cine Gaceta. Año 1, número 1, segunda quincena de agosto de 1917, p. 3-4). De manera similar, El Diario Ilustrado comentó que la película contó con "escenas tomadas de Santiago, Valparaíso, Viña del Mar, Osorno, Puerto Montt, islas del sur y escenas en que aparecen tribus enteras de araucanos" ("La agonía de Arauco". El Diario Ilustrado, 1 de abril de 1917, p. 5).
Desde el punto de vista de la innovación tecnológica, uno de los comentarios aparecidos en la prensa indicó que Giambastiani, "el técnico de la empresa", había "dejado perfectamente convencido al público de que en Chile puede hacerse películas cinematográficas tan perfectas como en el extranjero; las fotografías y el procedimiento son así perfectos y además el buen gusto que el operador ha tenido para escoger las situaciones y paisajes, han quedado también de manifiesto en forma incontrovertible" (A. D. M. "Espectáculos". El Mercurio. Número 28.123, 27 de abril de 1917, p. 8).
Respecto de esta dimensión, "La agonía de Arauco puso en práctica tecnologías cinematográficas que en la década siguiente se solidificaron en lo que llamamos 'industria cinematográfica'". Entre estas, el uso de cámaras especializadas, herramientas de montaje y proyectores (Ramón, p. 118).
En la actualidad, no existen copias de La agonía de Arauco, situación que, "al parecer", tuvo sus causas en el allanamiento ocurrido a la empresa Chile Film, "en el contexto de las protestas después de la caída del general Carlos Ibáñez del Campo en 1931", que "terminó con la confiscación del material fílmico de celuloide o nitrato tras la muerte Gustavo Bussenius", realizador de cine y hermano de Gabriela (Machuca, Antonio. Realizadoras chilenas: cine bajo desigualdad de género. Valparaíso: Ediciones Universidad de Valparaíso, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, 2022, p. 57).
Contenidos del minisitio
Las investigaciones de Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile (Servicio Nacional del Patrimonio) están bajo una Licencia Creative Commons Atribución-Compartir Igual 3.0 Unported, a excepción de sus objetos digitales.


