Partido Cívico Femenino
En 1922, mujeres de clase alta -liberales y del catolicismo moderado-, de clase media y obreras fundaron el Partido Cívico Femenino. Entre estas, Ester La Rivera de Sanhueza, Elvira Vergara, Sara Valdés, Ercira Rojas, Lidia Méndez, Zulema López, Graciela Mandujano (1902-1984), Berta Recabarren y Graciela Lacoste (1902-1971).
Estas mujeres fundaron el Partido Cívico Femenino con la finalidad de crear una organización política que abogara por los derechos civiles de la mujer y su participación en el sistema democrático.
El Partido Cívico Femenino declaró su independencia de otros partidos y organizaciones y de cualquier filiación religiosa, además de tener relación directa con organizaciones feministas de otros países latinoamericanos, como Argentina, Uruguay, Perú o Brasil y de países europeos como España. Con este espíritu, organizó su programa y sus estatutos desde una perspectiva nacional y, también, internacionalista.
En el ámbito nacional, sus objetivos fueron alcanzar el voto femenino, potenciar la instrucción femenina primaria, secundaria y universitaria y, también, mejorar la situación de las mujeres en calidad de madres y jefas de familia, junto con la protección de la niñez. El partido puso énfasis en su relación con las mujeres obreras y de sectores populares, por lo que organizó charlas y conferencias con el fin de "dotar a la mujer trabajadora de mejores instrumentos para exigir sus derechos laborales" (Eltit, Diamela. Crónica del sufragio femenino en Chile. Santiago: SERNAM, 1994, p. 56).
En lo que respecta al ámbito internacional, el Partido Cívico Femenino estuvo ligado a la Alianza Internacional por el Sufragio Femenino y la Asociación Panamericana para el Progreso de las Mujeres. Recibió en Chile a mujeres miembros de estas organizaciones, como la dirigente feminista estadounidense Carrie Chapman Catt (1859-1947) (Montero, Claudia; Ramos, Aylen y Robles, Andrea. "El Partido Cívico Femenino y sus lazos de cooperación internacional a través Acción Femenina (Chile, 1922-1923)". Historia Regional. Año XXXVI, número 49, mayo-agosto de 2023, p. 2).
El Partido Cívico Femenino propuso un programa de unidad entre las diferentes corrientes y agrupaciones feministas del país detrás de la consigna de defensa de los derechos civiles de la mujer, para lo cual se dotó de sus propios medios de difusión y propaganda, como Acción femenina y Revista Femenina.
En mayo de 1922, salió a la luz el primer número de Acción Femenina, revista mensual que declaró "luchar por el triunfo del feminismo en Chile, por ese triunfo que significa abolir las leyes lapidarias que aplastan en su derecho a las dos terceras partes de los habitantes del país. En las columnas de Acción Femenina, tendrá cabida toda idea noble y levantada, toda queja, venga de quien venga y toda relación que ajustada a la más estricta verdad esté en armonía con la cultura de sus páginas" (La Dirección. "Nuestro Saludo". Acción Femenina. Año I, número 1, septiembre de 1922, p. 1).
En su primer número, apareció el artículo "¿Qué feminismo defendemos y por qué?", que planteaba el rechazo al "feminismo anarquizante, libertario y materialista, que amenaza despojar de sus nativos encantos a la mujer", y declaró la adhesión de la revista a un feminismo que involucre a la mujer en el hogar, el trabajo, la actividad política, la instrucción, cultura y actividades intelectuales y su reivindicación de derechos civiles (Partido Cívico Femenino. "¿Qué feminismo defendemos y por qué?". Acción Femenina. Año I, número 1, septiembre de 1922, p. 17).
La ilustración en portada de Acción Femenina -característica de su primera época- fue obra de Walter Barbier (1880-1923). Entre sus secciones, la revista contó con una sección de comunicaciones con el público; reportajes sobre contingencia política nacional e internacional y sobre figuras políticas relevantes para el apoyo de las demandas feministas; biografías de mujeres destacadas de la sociedad chilena; la sección "Preguntas y Respuestas", y noticias sobre las actividades del Partido Cívico Femenino.
Además, la revista publicó artículos sobre cultura, literatura; semblanzas de escritoras nacionales y extranjeras; colaboraciones sobre educación, familia, niñez, feminismo y sobre la mujer obrera y su situación social. La sección "Actividades Femeninas" dio cuenta de las labores realizadas por diversas mujeres y organizaciones.
La primera época de Acción Femenina se publicó hasta octubre de 1923. La revista fue dirigida por César Sanhueza, quien contaba con la colaboración en el equipo editorial de la presidenta del partido Ester La Rivera, la subdirectora de la revista Graciela Mandujano, la administradora Lydia Méndez y el redactor en jefe Humberto Montesinos (Partido Cívico Femenino. "Dirección de Acción Femenina". Acción Femenina. Año I, número 12, agosto de 1923, p. 12-13).
En 1924, tras la suspensión de Acción Femenina, apareció la Revista Femenina, dirigida por Graciela Mandujano, que se publicó hasta noviembre de ese mismo año, también se declaró como órgano del Partido Cívico Femenino y siguió la misma estructura que su antecesora.
Entre 1925 y 1934, el Partido Cívico Femenino tuvo una actividad intermitente. Para la campaña por el voto femenino en las elecciones municipales, el Partido se reactivó y, con él, la publicación de Acción Femenina. Esta segunda época editorial se extendió entre septiembre de 1934 y noviembre de 1939. Contó con la dirección de Gladys Thein y, desde 1935, con Lucía Marticorena de Martín como directora. Posteriormente, desde abril de 1936, Lily Santander ocupó el puesto de directora con el apoyo en la administración directiva de Amanda Labarca Hubertson (1886-1975).
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