La emancipación de la mujer en La Alborada y La Palanca
Las mujeres obreras percibían salarios más bajos que los hombres en relación con la misma cantidad de trabajo realizada; en sus hogares, emprendían labores de cuidado de sus hijas, hijos y el resto de la familia; en la dimensión política, sus derechos civiles no eran reconocidos (López Dietz, Ana. "Feminismo, emancipación en la prensa obrera femenina. Chile, 1890-1915". Revista Tiempo Histórico. Número 1, 2010, p. 76).
En condiciones de vida como las descritas, las obreras plasmaron, en sus propios periódicos y revistas, ideas que les permitieron articular un discurso de lucha, protesta y liberación respecto a su lugar en la sociedad chilena.
En publicaciones como La Aurora Feminista (1904), El Despertar de la Mujer Obrera (1914), La Alborada (1905-1907) y La Palanca (1908), aparecieron artículos acerca de la "emancipación de la mujer", entendida como la liberación de las mujeres obreras y populares ante la situación de subordinación laboral, social y política que sufrían. En estos artículos, la instrucción, el matrimonio como forma de opresión, los lujos materiales y la lucha por la igualdad social fueron elementos centrales.
En enero de 1907, Carmela Jeria Gómez (1886-1966) publicó la columna "Nuestra situación" en el periódico La Alborada. Esta inició con la premisa de que "la emancipación e instrucción de la mujer" era "el ideal que en estos momentos está preocupando a una parte de nuestro sexo, merece no solo nuestra atención sino también la de toda persona amante de la igualdad y adelanto de los pueblos" (Jeria, Carmela. "Nuestra situación". La Alborada. Santiago: Imprenta del Deber. Año 2, número 29, 27 de enero de 1907, p. 1).
El texto exhortaba a los hombres de la clase trabajadora, declarados feministas y a favor de las libertades de las mujeres: "La amante esposa, cariñosa y humilde, implora mudamente con tiernas miradas un poco de compasión o amor de su indiferente compañero; un poco de libertad e instrucción que le permita desempeñar su papel de madre con más capacidad. (…) No ejerce, pues, la mujer en el hogar derecho alguno, ni menos es tratada con las consideraciones que merece, ni recibe educación en armonía con las ideas callejeras de su esposo" (Jeria, p. 1).
En el mismo número de La Alborada, con el seudónimo de Selva, una colaboradora del periódico publicó la columna "¿Cómo emanciparnos?". En esta hizo mención de "los males" que oprimen a las mujeres de todas las clases sociales y "nos hacen la triste esclava del hombre y de la sociedad", entre ellos, el lujo: "La mujer es en la sociedad presente ni más ni menos que un juguete de los caprichos del hombre, e inconsciente se prepara y se adorna para este deshonroso y humillante sacrificio" (Selva. "¿Cómo emanciparnos?". La Alborada. Año 2, número 29, 27 de enero de 1907, p. 1).
Selva añadió que el origen de tal sacrificio era "la poca juiciosa pretensión" de las mujeres "de agradar" a los hombres y que "la conquista debe empezar entonces por nosotras mismas, desprendiéndonos de todo aquel lujo que muchas veces nos es odioso, con que pretendemos agradar; no admitir y despreciar a los que nos traen lisonjas que nos humillan y dejar todo aquel cúmulo de cosas que dentro de nuestra vivienda, como fuera de ella, tienden a hacer de nuestra vida una eterna ficción; en una palabra: pongamos cortapisas a las tonteras y ridiculeces del hombre que procure agradarnos en nuestra vanidad" (Selva, p. 2).
Del mismo modo, Baudina Pessini publicó en La Alborada la columna "Emancipación social de la mujer". En dicha columna, relacionó la emancipación con la organización como vehículo de la educación de las mujeres: "La mujer ha estado siempre sometida al despotismo, vegetando en la ignorancia. La sociabilidad nos da libertad, engrandeciéndonos. ¿Por qué entonces no contribuimos todas a edificar el templo para nuestra felicidad, donde la sociedad femenina tenga el horizonte vastísimo de la virtud?" (Pessini, Baudina. "Emancipación social de la mujer". La Alborada. Año 2, número 29, 27 de enero de 1907, p. 2).
En la columna titulada "La mujer y su emancipación", R. Gutiérrez R., abordó el problema de la emancipación de las mujeres desde la institución del matrimonio, que dejaba a la mujer en un estado de sumisión, en "la mayor esclavitud", anunciando que "la nueva generación de mujeres chilenas cree que ha llegado el tiempo de redimir el pasado y sacudir tan odioso tutelaje y tan sedentaria existencia" (Gutiérrez R., R. "La mujer y su emancipación". La Alborada. Año 2, número 38, 6 de abril de 1907, p. 1).
Otro texto relativo, firmado por R. Muñoz C., con el título "Hacia nuestra emancipación", apareció en el periódico La Palanca en mayo de 1908. En este, Muñoz abordó el problema del descuido de la instrucción de la mujer "debido a la indiferencia con que se le ha mirado y al poco aprecio de sus fuerzas para la lucha por la conquista de nuestros derechos". Abogando por un "nuevo influjo civilizador", para Muñoz, la mujer obrera iba a ser "la base de la moderna educación que recibirán las generaciones que se levantan. No; no llegará la emancipación del hombre, mientras no la secunde la mujer" (Muñoz C., R. "Hacia nuestra emancipación". La Palanca. Año I, número 1, 1 de mayo de 1908, p. 4-5).
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