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Cooperativa Femenina de Consumos de la Unión Femenina de Chile (1934-1935)

En febrero de 1934, la Unión Femenina de Chile (U.F.Ch.), siguiendo su programa de "acción social", fundó en Valparaíso la Cooperativa Femenina de Consumos, con la finalidad de ayudar a las familias de la ciudad frente a la crisis económica que se vivía en el país. La U.F.Ch., pretendía extender el funcionamiento de la cooperativa a otras zonas por medio de las sedes de la Unión fundadas en las distintas provincias.

Desde el estallido de la crisis en 1929, la clase trabajadora y los sectores populares se vieron afectados por la cesantía y el alto precio de alimentos y bienes básicos de consumo. Debido a aquello, la U.F.Ch., decidió ir en ayuda de sus asociadas y de los grupos sociales más afectados, aunque tomando distancia del movimiento obrero de la época (Calderón, Javier. "Identidad y política en el discurso del feminismo porteño: el caso de la Unión Femenina de Chile (1930-1936)". Revista Notas Históricas y Geográficas. Número 19, septiembre-diciembre de 2017, p. 148).

El propósito de la Cooperativa Femenina de Consumos fue principalmente económico, como lo explicaron las publicaciones de la U.F.Ch. En el periódico Unión Femenina de Chile, la organización planteó que "el dinero no alcanza a satisfacer las necesidades más urgentes de la existencia" por "la carestía de la vida, agravada con la depreciación de la moneda, exacerbada con el enorme número de intermediarios, cada uno de los cuales se reserva un porcentaje de ganancia" ("La Cooperativa Femenina de Consumos". Unión Femenina de Chile. Año I, número 2, 12 de febrero de 1934, p. 1).

En sus editoriales y artículos de prensa relacionados, la U.F.Ch., destacó que los objetivos de la cooperativa de consumos eran el abaratamiento del precio de bienes básicos; inculcar la práctica del ahorro y el espíritu de asociación en momentos complejos; fomentar la cultura de la acción colectiva; complementar las ayudas sociales entregadas por el Estado; y ayudar en la fiscalización de los precios de los bienes entregados, excluyendo de la cadena de distribución a los intermediarios que encarecían los medios de subsistencia y comprando directamente a los productores nacionales.

La oficina de la cooperativa se formó en la sede de la organización, ubicada en la calle Condell N° 1421 de la ciudad de Valparaíso, donde las asociadas y las familias necesitadas podían acudir para recibir los beneficios que otorgaba.

Para recibir dichos beneficios no era necesario ser "socia de la U.F. de Ch.", bastaba con "inscribirse como socia de la cooperativa" y pagar "una cuota mensual de un peso veinte centavos. Siendo socia se puede comprar los artículos que ofrezca la cooperativa. Por el momento ha empezado a trabajar con los siguientes: leche a $0.55 el litro de primera calidad puesta a domicilio; pan a $1.40 el kilo de primera calidad, peso exacto puesto a domicilio; fideos con 20% de descuento de sus respectivos precios; géneros a precios de mayorista, etc." (Unión Femenina de Chile, p. 1).

El trabajo social de la Unión Femenina de Chile fue parte del programa llevado a cabo por el Departamento de Asistencia Social, que implicó también asistencia de salud y educación para las asociadas, sus familias y las familias necesitadas de la clase trabajadora y los sectores populares, formado en su estructura orgánica desde 1931 y que estuvo vigente hasta los últimos días de existencia de la colectividad, a fines de 1935.

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