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La Mujer (1877)

Fundado en 1877 por Lucrecia Undurraga (1841-1901), La Mujer. Periódico semanal: historia, política, literatura, artes y localidad alcanzó a publicar veinticinco números entre los meses de mayo y noviembre. Impreso en Santiago, se distribuía en la capital, además de las ciudades de "Valparaíso, Chañaral, Copiapó, Carrizal Bajo, Coquimbo, La Serena, Ovalle, Illapel, San Felipe, Quillota, Limache, Talca, Chillán, Bulnes, Constitución, Concepción, Antofagasta y Caracoles" (Ulloa Inostroza, Carla. "Lucrecia Undurraga y el periodismo liberal de mujeres en el Chile decimonónico: La Brisa de Chile (1875-1876) y La Mujer (1877)". Escritoras chilenas del siglo XIX. Su incorporación pionera en la esfera pública y el campo cultural. Santiago de Chile: Ril editores, 2017, p. 123).

En este periódico se publicaron artículos enmarcados en la problemática de la "emancipación de la mujer", haciendo especial énfasis en la igualdad educativa, en un año en el que se promulgó el decreto, conocido como Decreto Amunátegui, que autorizaba el acceso de las mujeres a los estudios universitarios.

Entre sus páginas se publicaron también poemas y traducciones, además de textos que daban cuenta del acontecer semanal del país. Reconocido como el primer diario chileno "escrito completamente por mujeres liberales" (Ulloa, p. 122), colaboraron escritoras e intelectuales como Raquel Sota Neri, Enriqueta Calvo de Vera, Clara Luisa Arriarán de V., Rosa Z. González R., Hortensia Bustamante de Baeza, Mercedes Rogers de Herrera, Isabel Le Brun, Mercedes Latorre, Enriqueta Solar Undurraga, prima de Lucrecia Undurraga, Victoria Cueto, Elvira Meneses, Elisa Charlo, Antonia Tarragó, Rosario Orrego (1831-1879), sus hijas Regina y Ángela Uribe Orrego, Eduvijis Casanova de Polanco, Dolores de Guevara, Adela Anguita, Aurora Baratoux de Arrieta, Enriqueta Courbis, Mercedes Cervelló de A., Emilia Lisboa, Carolina Olmedo, Mercedes María de Moreno, Ercilia Gaete, Isabel Randolph, María Luisa Cerna y Delfina María Hidalgo (1862-1940) (p. 123-124).

Su publicación no estuvo exenta de polémicas en la sociedad de la época, como se manifestó en su segundo número: "Alguien ha dicho que nuestra tarea de regenerar a la mujer era poco menos que una tarea inútil: acometíamos una empresa realizada ya hace siglos por el cristianismo, y queríamos -temeridad inaudita- arrebatar esta gloria a la santa doctrina de Cristo" (La Mujer. Número 2, Santiago, 26 de mayo de 1877, p.1).

Ante esta oposición fundada en la ideología religiosa, el periódico desplegó argumentos que apelaban a la "doctrina cristiana" y los ideales femeninos vigentes en el periodo: "La virgen-madre era un símbolo pilar de autoridad donde mujeres pensantes podían acceder a un argumento que no podía ser invalidado y que les otorgaba, en la década de 1870, seguridad en su lucha", desplegando una estrategia que conciliaba religión y ciencia, "ideología cristiana y derechos de las mujeres" (Ulloa, p. 125).

En este sentido, de lado de otras publicaciones dirigidas por mujeres, como La Revista de Valparaíso (1873-1874), La Mujer llevó a cabo un trabajo intelectual y político a partir de una "enunciación paradojal", que recogía los argumentos liberales vigentes entre los sujetos pertenecientes a la elite, en un contexto de modernización institucional, para introducir en el espacio público la discusión de la emancipación de las mujeres y su búsqueda de derechos sociales, promoviendo nuevas subjetividades en el espacio de la prensa del último tercio del siglo XIX, que redefinían "la relación de las mujeres con lo público, pero también, a su vez, con el público", planteándose "como sujetos de opinión y gestoras de artefactos culturales" (Arcos, Carol. "Figuraciones autoriales la escritura de mujeres chilenas en el siglo XIX". Revista Iberoamericana. Volumen LXXXII, número 254, enero-marzo de 2016, p. 56).