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Francisco Solano Astaburuaga Cienfuegos (1817-1892)

Cualquiera que eche una ojeada sobre el cuadro que presentaba Chile antes del año 40, lo verá descolorido, sin originalidad. La sociedad toda no respiraba más que añejas preocupaciones. La civilización estaba estacionada, los estudios abandonados a la rutina de las aulas; no se hacía más que plagiar, imitar servilmente los modelos antiguos (…). Las reglas iban ante todo y encadenaban el genio: la crítica del mal gusto, ese espíritu de destrucción y de análisis helaba con su soplo el ardor del corazón, el entusiasmo del alma

(Astaburuaga, Francisco. "Instituto de Talca". El Crepúsculo. Número 9, 1 de enero de 1844, p. 367)

Francisco Solano Astaburuaga Cienfuegos fue un diplomático chileno nacido en Talca en 1817, en el seno de una familia patriota. Se recibió de abogado en la Universidad de San Felipe tras realizar su formación en el Instituto Nacional.

Participó del grupo de intelectuales vinculados con la Sociedad Literaria y, como tal, colaboró con poemas y artículos en el periódico El Crepúsculo (1843-1844). En el segundo y noveno números publicó los poemas "La flor del Carmelo" y "A la memoria de don Miguel Barasarte", además de una biografía del abate Juan Ignacio Molina en el tercer número, del 1 de agosto de 1843, y un texto sobre el Instituto de Talca, publicado en el noveno número, del 1 de enero de 1844, en el que "se dedica el autor (…) a señalar los beneficios que esa institución comienza a traer a la ciudad gracias a la nueva educación republicana" (Durán Luzio, Juan. "Francisco Solano Astaburuaga: chileno, escritor y diplomático por la América Central de 1856". Anales de literatura chilena. Número 19, 2013, p. 80).

Astaburuaga, en su carrera de diplomático, pasó por varios países, entre ellos, Estados Unidos, donde se desempeñó como oficial de la Legación de Chile entre 1845 y 1851 y realizó un estudio sobre las cárceles de Filadelfia y Auburn que se publicó con el título Memoria que el señor Don Francisco Solano Astaburuaga presenta al supremo gobierno como resultado de sus visitas a las cárceles de los E.U. de N.A. (1853).

En su paso por América Central fue encargado de negocios en Costa Rica, donde "comienza una doble e incesante misión: estudiar la historia del istmo y conocer su situación presente" (Durán Luzio, Juan, p. 79). Fruto de esta experiencia escribió el libro Repúblicas de Centro-América. O idea de su historia i de su estado actual (1857), que apareció con anterioridad en el primer número de la Revista de Ciencias y Letras (1857), sin firma y con el título "Costa Rica".

Producto de sus experiencias en el extranjero, donde se familiarizó con "el funcionamiento de las comunicaciones postales", fue elegido como el primer Director General de Correos, cargo que desempeñó entre 1854 y 1869 (Calderón, Alfonso. 260 años del correo en Chile: 1747-2007. Santiago: Correos de Chile, 2007, p. 142).

Representante de la intelectualidad liberal del siglo XIX, que concibió como función del conocimiento la formación de una conciencia nacional, Francisco Solano Astaburuaga se hizo parte del proceso de consolidación de la república desde el ámbito discursivo a través de estudios histórico-sociales y toponímicos que contribuyeron a construir la conciencia de una integridad del territorio chileno (Metzeltin, Miguel. "La construcción discursiva de la República de Chile". Boletín de Filología. Volumen 46, número 1, 2011, p. 244).

En este contexto, en el año 1867, publicó el Diccionario Jeográfico de la República de Chile, obra que identificó los nombres de diversas localidades geográficas a nivel nacional. Para Ambrosio Rabanales, el libro de Astaburuaga -publicado cinco décadas antes que el Diccionario geográfico de Chile de Carlos Riso-Patrón- a pesar de ser de "interés más bien geográfico que lingüístico", constituyó el primer antecedente en Chile de una obra dedicada al registro de las denominaciones de lugares en el contexto de los estudios lingüísticos (Rabanales, Ambrosio. "Pasado y presente de la investigación lingüística y filológica en Chile". Boletín de Filología. Número 16, 1964, p. 134).