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Agitación social

En 1918, la paralización de oficinas salitreras y la consiguiente cesantía de miles de trabajadores dio inicio a un período de creciente agitación social. Estas manifestaciones estuvieron lideradas principalmente por la Federación Obrera de Chile (FOCH), presidida por Luis Emilio Recabarren, y en ellas participaron numerosos grupos anarquistas, e incluso estudiantes universitarios, organizados en la Federación de Estudiantes de Chile. Para poner fin a esta situación, el Congreso otorgó en 1919 facultades extraordinarias al Gobierno. Éste decretó estado de sitio para las provincias de Tarapacá y Antofagasta, relegando a numerosos dirigentes obreros, incluyendo al propio Recabarren.

En 1920, una huelga general de los trabajadores del carbón puso nuevamente en jaque al Gobierno. En julio de ese año, la administración de Sanfuentes procedió a movilizar tropas del Ejército a la frontera con Perú, lo que fue interpretado como un intento de alejar de la capital a la guarnición de Santiago, considerada mayoritariamente partidaria de la candidatura presidencial de Arturo Alessandri Palma. Tildada burlonamente como la "Guerra de Don Ladislao", en referencia al ministro de Guerra Ladislao Errázuriz, las reales motivaciones de la movilización fueron públicamente cuestionadas por la FECH, lo que provocó que su establecimiento fuese destruido por una turba de manifestantes bajo la mirada complaciente de la policía, y sus dirigentes perseguidos por la justicia. Detenido y torturado, el poeta y dirigente estudiantil José Domingo Gómez Rojas falleció poco después, el 29 de septiembre de 1920, víctima de las secuelas dejadas por las torturas.