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El Eco de las Señoras de Santiago (1865)

Nos habéis declarado inhábiles para elegir a los representantes de la nación, y por muy deshonrosa que sea esta declaración la aceptamos con gusto y aun la justificamos. Nos habéis excluido de los congresos, y aplaudimos vuestra determinación. Pero no habéis sellado nuestros labios, ni podéis sellarlos, Y HABLAREMOS. Tenemos derecho a escribir, Y ESCRIBIREMOS. Sí, vamos a defender las instituciones amagadas, los derechos religiosos violados, el decoro de la patria mancillada

("A nuestras compatriotas". El eco de las señoras de Santiago. Año 1, número 1, Santiago, 13 de julio de 1865, p. 1)

El eco de las señoras de Santiago fue un semanario con fines políticos que circuló en las ciudades de Santiago y Valparaíso entre julio y octubre de 1865, alcanzando los 12 números.

Surgido de la iniciativa de un grupo de mujeres de la élite religiosa y social chilena cercanas al Partido Conservador, este periódico se publicó con el fin explícito de mitigar la pérdida de hegemonía de la Iglesia Católica frente a las discusiones legislativas sobre la libertad de culto que se estaban dando en el país.

En el contexto de la modificación del artículo 5° de la Constitución de 1833, que establecía la exclusividad de la religión católica en toda la nación, la editorial del primer número de El eco de las señoras de Santiago señalaba que la libertad de culto suponía un riesgo para "la moralidad pública" pues, "tarde o temprano, sepultará en ella la paz de las familias y del bien de la patria". Estas críticas tuvieron como objetivo a los políticos liberales y sus intervenciones en la cámara de diputados, principalmente Benjamín Vicuña Mackenna (1831-1886), a quien le dedicaron varias cartas bajo la misma premisa: "Vuestros discursos en la Cámara de diputados y los de vuestros correligionarios, sobre libertad de cultos, han suscitado en Santiago no muy gratas emociones" (El eco de las señoras de Santiago. Año 1, número 1, Santiago, 13 de julio de 1865, p. 2).

Además de este propósito estrictamente político, el periódico contó con la publicación de poemas de carácter religioso y conservador, así como incluyó entre sus páginas la traducción de la novela Las castellanas de Rosellón de Eugenia de la Rochere y un gran número de artículos en torno a la mujer en su rol de madre y la función moral de la Iglesia en la sociedad.

Aunque es considerado uno de los primeros antecedentes conocidos en Chile de publicaciones periódicas realizadas por mujeres, se ha puesto en duda que efectivamente hayan sido mujeres quienes se encargaron de su producción y edición.

José Toribio Medina (1852-1930) afirmó en La literatura femenina en Chile que "sobran razones para suponer que El eco de las señoras de Santiago (…) fue obra de algunos de nuestros políticos de cepa conservadora" (La literatura femenina en Chile. Santiago: Imprenta Universitaria, 1923, p. 217). En línea con esta aseveración, para Verónica Ramírez, Manuel Romo y Carla Ulloa, este periódico "fue un proyecto totalmente masculino, redactado y difundido por hombres", específicamente, los redactores del periódico El Independiente, en cuya imprenta se imprimía El eco de las señoras de Santiago (Antología crítica de mujeres en la prensa chilena del siglo XIX. Santiago: Cuarto Propio. 2017, p. 23).

Ana María Stuven, por otro lado, sin atribuir abiertamente la autoría del periódico a mujeres, reconoció en El eco de las señoras de Santiago un cambio en el uso de la palabra en el espacio de la prensa de mediados del siglo XIX, monopolizado por voces masculinas (Stuven, Ana María. "El Eco de las señoras de Santiago. El surgimiento de una opinión pública femenina". Lo público y lo privado en la historia americana. Santiago: Fundación Mario Góngora, 2000, p. 204).