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La aritmética en el amor (1860)

En 1859, la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile llamó a un concurso literario que premiaba a "una novela en prosa, histórica o de costumbres, al arbitrio del autor, pero cuyo asunto fuese precisamente chileno" (Silva Castro, Raúl. "La aritmética en el amor". Alberto Blest Gana. Santiago: Zig-Zag, 1955, p. 188). A esta convocatoria, Alberto Blest Gana presentó su obra La aritmética en el amor, con la que ganó el certamen.

El jurado -conformado por Miguel Luis Amunátegui (1828-1888) y José Victorino Lastarria (1817-1888)- justificó su veredicto en el argumento de que la obra era "completamente chilena": "Los diversos lances de la fábula son sucesos que pasan efectivamente entre nosotros. Hemos presenciado, o hemos oído como análogas. Los personajes son chilenos, y se parecen mucho a las personas a quienes conocemos, a quienes estrechamos la mano, con quienes conversamos" (Amunátegui, Miguel Luis en Silva Castro, Raúl. "La aritmética en el amor". Alberto Blest Gana. Santiago: Zig-Zag, 1955, p. 189).

En este sentido, "la fórmula de la novela de costumbres" desplegada en La aritmética en el amor le permitió al autor cumplir "con creces las exigencias de chilenidad que señalaba la convocatoria" (Araya, Guillermo. "Historia y sociedad en la obra de Alberto Blest Gana". Revista de Crítica Literaria Latinoamericana. Año 7, número 14, 1981, p. 41).

Antes de participar en este certamen, Blest Gana contaba con varias novelas publicadas como folletines en medios periódicos desde la aparición de Una escena social en 1853.

Sin embargo, según una revisión de la bibliografía crítica a la obra del autor realizada por Roman-Lagunas, la mayor parte de esta recepción ha considerado tales textos como "tanteos o esbozos de novela" y es a partir de La aritmética del amor que se ha visto tanto "el inicio del género en Chile" como "el punto de partida de la serie novelística del autor" (Roman-Lagunas, Jorge. "Bibliografía anotada de y sobre Alberto Blest Gana". Revista Iberoamericana. Volumen XLVI, Número 112-113, 1980, p. 607). En esta línea, por ejemplo, Guillermo Araya sostuvo que, además de que con esta obra se diera inicio a la "novela chilena", también fue el punto de partida del realismo literario en el país, fenómeno que se desarrolló "diez años antes que en España", en alusión a la publicación de La fontana de oro, novela escrita por Benito Pérez Galdós (1843-1920) en 1870 (Araya, Guillermo. "Historia y sociedad en la obra de Alberto Blest Gana". Revista de Crítica Literaria Latinoamericana. Año 7, número 14, 1981, p. 41).

En relación con su producción anterior, un asunto que se ha planteado como diferenciador en La aritmética del amor es la inclusión de un narrador "proclive al juicio y a la digresión", con el fin de orientar al lector hacia su perspectiva crítica y moral: "Su carácter sentencioso lo muestra un amplio conocedor de la realidad, del ambiente social y humano que representa. Se siente capacitado para criticar a los hombres y sus actitudes, poniendo ya un acento irónico, ya una intención moralizante o educativa, ya una advertencia sobre los peligros que provoca el amor o la ambición desmedida" (Gotschlich, Guillermo. "La aritmética en el amor". Revista Chilena de Literatura. Número 18, 1981, p. 99-100).

En esta obra también se ha visto "el esquema estructural y novelesco en que culmina toda la labor del literato anterior a 1860", aspecto que ha sido observado, por ejemplo, por Guillermo Araya en su indagación sobre la construcción de relaciones triangulares entre personajes, fundadas en el amor y el dinero simultáneamente: "El ángulo principal de uno de los triángulos está constituido por Fortunato, joven pobre que busca fortuna (de ahí el ingenuo simbolismo de su nombre) porque ama a Amelia, muchacha también pobre con la cual no cree que podría ser feliz sin poseer antes una esposa adinerada. El ángulo principal del otro triángulo es un personaje femenino, Julia, hermosa mujer pobre que tiene un amante, Peñalta, pero que busca marido rico para hacerse una vida más regalada y agradable junto con su amado. Julia encontrará este marido providencial en Anselmo, un tío de Fortunato ya anciano, adinerado e ingenuo que la amará profundamente" (Araya, p. 41). Esta "estética del triángulo" será retomada en la producción posterior del autor: "De las diez y nueve obras literarias de A. Blest Gana, diez y siete están estructuradas por triángulos. Sólo dos, La venganza y la flor de la higuera, escapan a esta ley" (Araya, p. 51).