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Festival Franco-Chileno de Videoarte (1981-1992)

Durante la década de 1980, existió una estrecha relación entre la producción visual y el contexto político chileno. En dicho escenario, la fotografía y el video fueron herramientas fundamentales para registrar la realidad de la represión política. De manera paralela, los diversos usos artísticos que se dieron del video, lo convirtieron en una manifestación cultural de disidencia, que indagó en la marginalidad social (Gaspar Galaz y Milán Ivelic. "El video arte en chile. (Un nuevo soporte artístico)". Aisthesis. Número 19. Departamento de Estética, Facultad de Filosofía, Pontificia Universidad Católica de Chile, 1986, p. 15).

En medio de este ambiente, el Instituto Chileno-Francés de Cultura, gracias a la iniciativa de Jean Michel Solonte, Jefe del Servicio de Extensión Cultural de la Embajada de Francia en Chile, organizó en el año 1981 el Primer Festival Franco-Chileno de Videoarte.

Este festival, que exhibió obras audiovisuales de realizadores chilenos y franceses, se convirtió en un espacio de expresión y reflexión para periodistas, cineastas, documentalistas y artistas visuales, quienes, gracias a la protección del gobierno francés, expusieron obras de marcado carácter político.

El Festival Franco-Chileno de Videoarte, al enfrentar la estética de videastas nacionales y franceses -orientada esta última a búsquedas y experimentaciones formales que eran producto de "una manipulación electrónica en la mesa de edición" (Galaz e Ivelic, p. 15)- impulsó el desarrollo del videoarte en Chile, haciendo énfasis en las relaciones entre el soporte tecnológico representado por el video y los lenguajes artísticos.

Estos debates estéticos y teóricos tuvieron un espacio de privilegio en la quinta y sexta versiones del festival, en las que se discutió sobre el estatuto artístico del video frente al cine y las artes visuales, con intervenciones de Magali Meneses (1950), Jean Paul Fargier (1944), Néstor Olhagaray (1946) y Nelly Richard (1948), quien intervino en la sexta versión con el texto "Contra el pensamiento-teorema: una defensa del videoarte en Chile" (Constanza Jensen Heresi. Aproximaciones hacia el videoarte: Análisis sobre su génesis, desarrollo y consolidación en Chile (1973-1989). Tesis para optar al Grado de Licenciado en Artes con mención en Teoría e Historia del Arte. Universidad de Chile, Santiago, Abril, 2013, p. 42-43).

Entre otras de las actividades desarrolladas durante las once ediciones del festival, en el año 1985, se creó la instancia de intercambio "Diarios de viaje", uno de los hitos más relevantes del encuentro pues permitió profundizar el diálogo entre videastas chilenos y franceses. A raíz de esta iniciativa se realizaron 36 viajes de intercambio, entre 1985 y 1997, que acompañaron "el desarrollo del Festival Franco-Chileno de Videoarte" (Gallet, Pascal Emmanuel. 12ª Bienal de artes mediales: hablar en lenguas. BAM, 2017, p. 43-44).

El Festival Franco-Chileno contó con la participación de diversos autores claves en la historia del video como Juan Downey (1940-1993), Eugenio Dittborn (1943), Lotty Rosenfeld (1943), Magali Meneses, Juan Enrique Forch y Francisco Fábrega. No restringido a Chile, en 1992 se expandió a Sudamérica con la creación del Festival Franco Latinoamericano de Videoarte, con base en Colombia e itinerancia por Argentina, Brasil y Uruguay.