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Atacameña

MC0012698

Tipo: Cápsulas

Los atacameños o Licanantay se ubicaron en algunas localidades o ayllus en la cuenca del río Atacama a 33 kilómetros de San Pedro de Atacama; en Talabre, ayllu ubicado a 76 kilómetros de San Pedro de Atacama; en Peine y Socaire, ayllus cuya fuente principal de subsistencia fue la agricultura (maíz, alfalfa, trigo, hortalizas y frutales). Si bien los atacameños han perdido casi en totalidad su lengua originaria, el kunza, que actualmente se encuentra casi extinta, conservan su cultura, su música, el carnaval en los ayllus y los medios de subsistencia. Un medio de producción de los ayllus es la artesanía en madera de cactus y los tejidos a telar en lana de oveja y llama. En las fiestas y ceremonias atacameñas se expresa una relación profunda e interacción intensa con la naturaleza, como los "convidos" al espíritu de la tierra (Pachamama), de los cerros (tata-cerros), del agua (tata-putarajni) y también de los antepasados (tata-abuelos). Las festividades atacameñas principales son el carnaval, la limpia de canales, el enfloramiento del ganado y el culto a los tata abuelos o antepasados prehispánicos.

El carnaval es una fiesta que precede a la cuaresma y se celebra en los países de tradición cristiana. La palabra carnaval procede probablemente del término latino medieval carnelevarium, "quitar la carne", aludiendo a la prohibición de comer carne durante los cuarenta días cuaresmales. Por lo general, se celebra durante los tres días anteriores al miércoles de ceniza, comienzo de la Cuaresma en el calendario cristiano.

Los carnavales de Atacama, en el Norte de Chile, tienen su origen en el sincretismo cultural que une dos celebraciones: la de tradición cristiana y las festividades propias del Talatur y el convido a la semilla, ambos rituales prehispánicos. Estos rituales son una expresión de fe, en honor a la Pacha Mama y están relacionados con la fertilidad y la reproducción. Involucran también un homenaje al maíz -planta sagrada en culturas andinas-, y al agua.

Viviana Morales cuenta en su Tesis de Grado Introducción al estudio de melodías carnavaleñas en la provincia del Loa que el carnaval tiene una serie de preparativos con tareas distribuidas a la comunidad según la edad y sexo. Así los varones adultos se encargan de preparar la carne de los almuerzos y hacer las compras pesadas como garrafas de vino, provisiones, cervezas, etc. "En cambio los jóvenes y niños de ambos sexos tienen por misión adornar los techos con serpentinas y guirnaldas de papel de diversos colores; y adornar los corredores de las casas con carteles de colores donde están escritos los nombres de fantasía que recibieron el carnaval y la carnavala ese año. Por último las mujeres adultas se encargan de preparar la aloja, una bebida alcohólica de vaina de algarrobo; y la comida que por lo general es pan amasado confeccionado con trigo blanco, negro y mestizo. El pan es confeccionado en diversas formas que simbolizan las figuras del carnaval. El plato típico de la zona es la patasca; granos de maíz pelado cocido con papas, carne y zapallo. El carnaval dura aproximadamente cuatro días".

Al comienzo de la celebración del carnaval se eligen dos personajes clave de la fiesta, el carnaval y la carnavala, ambos personajes son representados por hombres y tienen la misión de avivar los ánimos representando el espíritu del carnaval. Viviana Morales cuenta que el año 1991 estos personajes recibieron los nombres de Chayane y Yury.

El alférez da comienzo formal a la celebración con un almuerzo en su casa a los participantes y posteriormente se realiza una visita a las casas de los vecinos que participan. Esta actividad se repite diariamente a lo largo del carnaval.

El primer día se inicia la fiesta con el canto de coplas carnavaleñas acompañadas de diversos instrumentos musicales, esta actividad es seguida por el juego de la harina llamado chaya, que consiste en tirarse harina a la cara. Posteriormente los participantes forman una rueda de mujeres que gira en sentido opuesto a las manecillas del reloj y cantan coplas tradicionales e improvisadas al unísono, respondiendo a un cantor solista.

En los pueblos de Cupo, Caspana, Río Grande, Peina, Ale, Toconao y Talabre se entonan sencillas melodías en tres sonidos llamadas coplitas carnavaleñas, y que rinden culto a los dioses tutelares Pacha Mama, Inti y Pujillay (dios de la alegría). También reciben el nombre de trifonía atacameña.

El ámbito de esta, melodía no supera la octava. Sin embargo el uso común del falsete amplía este ámbito.

La trifonía está asociada a los ritmos de fertilidad como el convido a la semilla, el talatur y el carnaval, la investigadora María Ester Grebe afirma que cumple un rol protagónico en la cultura atacameña ya que "sin agua no hay tierra fértil, sin esta última no hay cosecha. Sin cosecha no hay alimentación ni bienestar general del pueblo atacameño. Y la trifonía personifica al agua".

Margot Loyola explica además que es un canto responsorial con acompañamiento de cajita challera "...van cantando a veces con versos improvisados cantos estremecedores de soledades y silencios, lentas las abajeñas y vivaces las de alturas. Generalmente con voces agudas".

La copla propiamente tal es una composición poética breve, utilizada como letra tanto en canciones populares como tradicionales.

El licenciado en música Adolfo Kaplán señala en su tesis de grado que la copla utilizada es originaria de España, extraída del Romance convirtiéndose con el tiempo en una composición independiente, que se difunde en toda Latinoamérica. En Chile, se entiende por copla una estrofa compuesta de cuatro versos. Los diferentes tipos de copla se distinguen por su estructura métrica y por el número de versos en cada estrofa. Los tipos más comunes de coplas en Chile son la redondilla, pie quebrado y de seis sílabas.

La redondilla es una composición poética de cuatro versos octosílabos, donde el primero rima con el cuarto y el segundo con el tercero. El pie quebrado es una composición poética de cuatro versos octosílabos, donde el segundo rima con el cuarto. La copla de seis sílabas es una composición poética de seis sílabas en los versos impares y cinco en los versos pares.

Ejemplos de coplas tradicionales del pueblo atacameño o Licanantay son la llauca, copla carnavaleña de Toconao enseñada por Alejandro y Adrián González a Margot Loyola y Osvaldo Cádiz en 1976.

Caballo blanco donoso

Sácame de este arenal

Traigo plata, traigo cobre

Traigo plata nacional

Al pacuta carnaval

Te voy a sacar al campo

Ahí te voy a preguntar

Por qué me hacis cantar tanto

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Huaynito tradicional

Bailes Morenos

Canción de machi [Grabación]

Cueca

Zambos caporales

Sau sau cantado por Margot Loyola, Verónica Atán y Ricardo Hito

Diablada tradicional [Grabación]

Cachimbo en piano