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Nuevo minisitio en Memoria Chilena: “El Progreso”, el periódico dirigido por Domingo Faustino Sarmiento

Además, en BNd se publica la colección completa de este periódico, con números editados entre 1845 y 1853. Es la publicación seriada en formato METS más grande del catálogo de la Biblioteca Nacional Digital, hasta el momento.

Domingo Faustino Sarmiento es quizá uno de los intelectuales latinoamericanos más importantes del siglo XIX. De origen argentino, vivió más de una década exiliado en Chile, en donde ejerció una decisiva influencia en la ampliación y el mejoramiento del sistema público de enseñanza.

En Memoria Chilena ya existía un minisitio sobre Sarmiento, pero no sobre el diario que dirigió, El Progreso (1842-1853). La primera investigación de nuestra programación 2021 aborda las vinculaciones políticas de este medio "académico, literario y cultural", el rol de Sarmiento como redactor principal durante sus primeros años y los principales asuntos que fueron discutidos en sus páginas, entre los que se cuentan el problema de la educación y el proyecto de colonización de la Sociedad Chilena de Industria y Población en el sur de Chile.

Política, polémica y folletín

Inicialmente, la investigación se centró en la postura política de El Progreso. El diario tuvo un primer período de vinculación política con el gobierno de Manuel Bulnes, pero luego tuvo un giro y se opuso al gobierno continuador de Manuel Montt. Este cambio ocurrió durante una etapa posterior del diario, en que fue principal redactor Bartolomé Mitre, intelectual argentino que era cercano a los postulados liberales de la Sociedad de la Igualdad. Por ello, la publicación -junto a otros diarios- fue suspendida en septiembre de 1851.

El minisitio permitió delinear los principales temas políticos que abordó el diario. Sarmiento, redactor editorial de El Progreso en sus primeros años, impulsó la cobertura al problema de la educación, participando así en el debate respecto de la instrucción primaria para toda la sociedad.

La publicación también tomó parte en la polémica en torno al proyecto de colonización de la zona sur del país, propuesto por la Sociedad Nacional de Agricultura, con el fin de sacar provecho económico de las "tierras baldías" de Chile. La idea avanzó incluso a la propuesta de creación de una Sociedad Chilena de Industria y Población para llevar a cabo la iniciativa. El Progreso y el diario El Semanario de Santiago publicaron escritos que se oponían al proyecto, aunque con puntos de vista que diferían en sus estrategias y alcances.

Fue en las páginas de El Progreso donde Sarmiento publicó por primera vez Civilización i Barbarie: vida de Juan Facundo Qiroga, en el folletín del diario, entre el 2 de mayo y el 21 de junio de 1845. La investigación permitió profundizar en la sección de folletín de El Progreso, un apartado fijo que ocupaba la parte inferior de las primeras páginas del diario, en el que se publicaron novelas y otros textos por entregas. La sección folletín -considerada la primera de este tipo a nivel nacional- se mantuvo desde el primer número del periódico, en 1842, hasta el último en 1853.

El minisitio sobre El Progreso se suma a las investigaciones en torno a otros diarios de la época, como El Crepúsculo (1843-1844), El Semanario de Santiago (1842-1843), El Amigo del Pueblo (1850), La Barra (1850-1851) o Revista de Santiago (1848-1855), todas publicaciones de corte político que son consideradas antecedentes de la prensa moderna chilena.

La colección completa en la BNd

Junto con la publicación del minisitio en Memoria Chilena, la Biblioteca Nacional Digital presenta la colección de El Progreso desde la sección Periódicos de la Biblioteca Nacional. Hasta el momento, solo se podían visualizar y descargar los primeros 664 números, publicados entre 1842 y 1844. Ahora ya se puede ver la colección completa que incluye resto de los números publicados entre 1845 y 1853, catalogados como Patrimonio Cultural Común y con la nota "Diario comercial, político y literario".

Las páginas de El Progreso son de muy grandes dimensiones - aproximadamente 60 x 10 cms, uno de los formatos más grandes que maneja el Laboratorio de Digitalización - y, por su tamaño, son muy delicadas de manipular. Por esa razón, su digitalización debió hacerse en una máquina Suprascan, lo que determina un trabajo más lento y delicado. Esta máquina digitalizadora solo puede procesar una página a la vez y genera imágenes de gran tamaño.

Debido a su gran volumen, los números de El Progreso fueron digitalizados en varias fases. El primer grupo de archivos, digitalizado en 2015, se presenta reunido por volúmenes de entre 308 y 624 páginas, mientras que el segundo conjunto -números digitalizados entre 2017 y 2018- presenta archivos correspondientes a una edición diaria, generalmente de 4 páginas de extensión. La digitalización completa de El Progreso corresponde a 1.871 archivos y 10.578 páginas. Hasta el momento, es la publicación seriada en formato METS más grande del catálogo de la BNd.

Nuestro encabezado de redes sociales reutiliza imágenes de documentos digitalizados que forman parte del Patrimonio Cultural Común del minisitio El Progreso (1842-1853).

Fueron fuentes para esta imagen:

Portada de El Progreso. Año 1, número 208, (19 julio 1843)

Manuel Camilo Vial Formas, 1804-1882

Sarmiento en el año en que escribió Facundo, 1845

Bartolomé Mitre, intelectual argentino, hacia 1875


Visita nuestros minisitios anteriores:

La Linterna del Diablo (1867-1869) (1876): El periódico satírico, dirigido por Fanor Velasco Salamó (1843-1907), incluyó de forma permanente caricaturas en sus páginas. La publicación criticó abiertamente a la clase política de las décadas de 1860 y 1870 y también fue el primer medio satírico abiertamente anticlerical.

El Partido Conservador (1823-1921): Desde los inicios de la política nacional en el siglo XIX, las ideas moderadas o conservadoras fueron fundamentales en el proceso de formación de la república. En el transcurso de ese siglo, el Partido Conservador pasó por diversas etapas, desde su posición hegemónica en el gobierno y el parlamento, su cercanía con la Iglesia católica, sus alianzas con sectores liberales, y la posterior disminución de su influencia política.