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Fallece Ángel Fuentes de Cía, destacado conservador y restaurador de fotografía patrimonial

Se trata de uno de los máximos exponentes a nivel mundial en el ámbito de la recuperación, conservación y difusión del patrimonio fotográfico, quien era además experto en procesos fotográficos del siglo XIX.

Ángel Fuentes de Cía

El pasado domingo y a los 59 años falleció en Zaragoza, ciudad en que residía, Ángel Fuentes de Cía, conservador y restaurador de fondos fotográficos patrimoniales, formado en el George Eastman House Museum of Photography y el Rochester Institute of Technology (ambos en Nueva York).

Fuentes, quien permaneció ligado a la fotografía a lo largo de 40 años, se desempeñó además como crítico de fotografía, profesor de distintas técnicas fotográficas y asesor de proyectos internacionales de conservación de fondos fotográficos patrimoniales. Fue ello lo que permitió su acercamiento al Archivo Fotográfico de la Biblioteca Nacional, pieza fundamental de nuestro patrimonio documental. En el año 1999 participó como profesor en el pionero proyecto "Catastro de Colecciones Fotográficas Patrimoniales de Chile", realizado en conjunto por la Biblioteca Nacional y el Centro de Patrimonio Fotográfico, (Cenfoto) y auspiciado por la Fundación Andrew Mellon. De esta actividad nos ha quedado un valioso registro audiovisual que compartimos en esta oportunidad:

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La Biblioteca Nacional, así como toda la comunidad ligada a la conservación del patrimonio fotográfico lamenta su prematura partida y agradece el privilegio de haber compartido su inagotable pasión por la fotografía y recibir sus enseñanzas. Parte de ellas se pueden conocer, por ejemplo, en sus artículos "La conservación de archivos fotográficos"(2012)  y "Notas sobre la conversión digital en colecciones fotográficas antiguas" (2001), del que citamos el siguiente extracto:

"La conservación patrimonial es una práctica antigua y una ciencia muy joven. Durante demasiados años la preservación, y, especialmente, la restauración de los bienes culturales han sido una competencia casi gremial y empírica, al cuidado de los colectivos que habían producido los artefactos. Los últimos treinta años han supuesto cambios cualitativos de importancia innegable: la conservación patrimonial ha dejado de ser una actividad artesanal para convertirse en una disciplina científica sujeta a límites deontológicos precisos que contienen a cuantos profesionales ejercen labores de custodia, restauración, difusión o explotación cultural de objetos históricos artísticos. Institutos y agrupaciones profesionales han caracterizado el ámbito de actuación reconduciendo la restauración hacia criterios científicos, hasta proponer la conservación como una estrategia multidisciplinar dentro de un marco concreto y cambiante".