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Chile, país de mestizos

Descarga y lee el nuevo Artículo para el Bicentenario que escribe el licenciado en arte y profesor de comunicación Miguel Casas Leiva

"Desde la época de la encomienda, se gesta la unión de la iniciativa europea y el brazo nativo para crear el nuevo patrimonio material y origen del mestizaje. Aquí surge una nueva raza y cuna de la cultura del pueblo chileno: el mestizo. De principal importancia en el aspecto antropológico -destaca Francisco Encina- es la aclimatación al medio físico del europeo. "El desarrollo del mestizaje fue rápido. El soldado español se ayuntaba con cuanta india picunche, huilliche o mapuche encontraba a mano", menciona el mismo historiador. No fue distinto entre los mapuche. El aborigen solicitaba a la mujer española o mestiza con gran avidez, tras los malones conducían a las cautivas a su territorio y engendraban en ellas cuántos hijos podían. Sólo las devolvían voluntariamente cuando eran estériles. La temperatura suave y templada, favorable al caucásico incrementó el ascendiente blanco en la mezcla, puesto que en climas más hostiles prevalece la herencia aborigen. Nuestro mestizaje recoge lo mejor de ambas razas y se manifiesta en rasgos suaves y armoniosos. No eran pocos los españoles que se pasaron al enemigo y muchos mestizos volvían al territorio materno. Todos, por supuesto, adoptaban el matrimonio polígamo. El padre Olivares, jesuita del siglo dieciocho, "calculaba que la cuarta parte de la población de Arauco era mestiza de español". No era raro encontrarse, cómo describe Alonso de Nájera en Purén, con "algunas niñas, hijas de padres españoles, que la mayor no pasaría de doce años, tan blancas, rubias y hermosas, que ponía maravilla el verlas" comienza Miguel Casas, entregando un texto que desnuda el proceso de renegación y estereotipado de los mapuche dentro de Chile.

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