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La semana cinematográfica

La semana cinematográfica aparece por primera vez el 9 de mayo de 1918. La revista "desarrolló un mecanismo hasta entonces inédito que le permitió relacionar el star system que promocionaba con las preferencias del público" (Santa Cruz, "Las revistas de cine (1910-1920)". El estallido de las formas: Chile en los albores de la "cultura de masas". Santiago: LOM / Arcis, 2005, p. 235). Para ello centró sus páginas en noticias sobre artistas y en la gran cantidad de primeros planos de los mismos (Chaplin, Mollie King, Ella Hall, Anita Stewart, Antonio Moreno, Perla White, George Walsh, Eddie Pollo). Estas páginas fueron intercaladas con estrenos, informaciones sobre teatro y algunas secciones tales como: La "Crónica cinematográfica" que abre cada número, "Mi hombre ideal", "Mi mujer ideal", encuestas sobre artistas favoritos, algunas poesías de Lucila Azagra (directora y propietaria de la revista). En el número 46 publicó un poema de Manuel Magallanes Moure y en el 92 uno de Pedro Sienna, poniendo de manifiesto una clara intención de vincularse con un campo cultural nacional y literario relativamente constituido.

En algunos números la revista informó sobre lo que sucedía en Valdivia o en Punta Arenas. Esta última, independiente de encontrar lejos de Santiago y de Valparaíso, en esos años "los grandes centros cinematográficos de Chile, ha comenzado en estos últimos tiempos a dar considerable desarrollo a sus espectáculos de cine" ("Informaciones cinematográficas (Punta Arenas)", número 54, p. 8). Además, puso de manifiesto un "moderado apoyo a la producción nacional y pionera del cine chileno que en estos años logra los primeros éxitos" (Bongers, "El cine y su llegada a Chile: conceptos y discursos". Taller de Letras, número 46, pp.158-159), con algunas menciones al cine chileno, las que "se limitaron a informar de nuevos estrenos" (Santa Cruz, p. 242), como Cuando Chaplin enloqueció de amor, Manuel Rodríguez, Uno de abajo.