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Gran desarrollo que había alcanzado el comercio

El deseo de desarrollar la economía fue el tema fundamental de los hombres ilustrados del período. No obstante, fueron los ideales del mercantilismo los que conformaron el pensamiento económico de los criollos, quienes aspiraron a proteger la economía chilena y conservar las reservas de oro y plata. Las ideas mercantiles significaron un choque con la realidad comercial del país, que sólo exportaba materias primas y metales preciosos y recibía bienes manufacturados. Para los hombres de la época, la solución era disminuir la importación de manufacturas y desarrollar, en cambio, sus exportaciones de productos con valor agregado. Este fue el origen de numerosos proyectos esbozados, que representaron los ideales y esperanzas de los hombres ilustrados en aquella época. Se intentó fomentar la agricultura, incorporar nuevas tierras de cultivo, construir obras de regadío, reformar el régimen de propiedad, seleccionar las semillas, buscar nuevos productos e industrializar los ya existentes. Para la minería se aspiró al fomento de las labores existentes y la búsqueda de nuevos elementos exportables. La pesca debía desarrollarse salando los peces y cazando lobos marinos y ballenas. El fomento de la producción debía desembocar en la industrialización, sin la cual era imposible el desarrollo económico del país. Pero este ideal implicó una franca oposición a los intereses de la metrópoli, cuya industria no podía admitir competencia en el mercado metropolitano. Además se requería una política proteccionista en lugar de la libertad y las franquicias que había alcanzado el comercio chileno con las potencias europeas.