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Revista contemporánea (1910-1911)

La Revista contemporánea se editó en la ciudad de Santiago, en el contexto del centenario de la Independencia de Chile, así como un conjunto de publicaciones periódicas: Selecta (1909-1912), Juventud (1911-1951) y Pluma y lápiz (1912), entre otras.

Alcanzó solo cinco números, que vieron la luz entre noviembre de 1910 y marzo de 1911. Fue dirigida por Pedro Prado, quien para esa fecha -como representante de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile- había formado parte de la delegación chilena en el Segundo Congreso Internacional de Estudiantes Americanos, celebrado en Buenos Aires entre el 9 y el 16 de julio (Relación oficial del Segundo Congreso Internacional de Estudiantes Americanos, celebrado en Buenos Aires de 9 á 16 de Julio de 1910. Buenos Aires: Talleres Gráficos de la Penitenciaría Nacional, 1912, p. 33); desempeñaba también funciones como presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y había publicado Flores de cardo (1908), libro que significó su entrada al círculo literario de la época. Estos hitos -sumada su posterior participación en Juventud y el grupo Los Diez- contribuyeron a la "posición de relevancia" que el autor llegó a tener en el "escenario cultural chileno" de las primeras décadas del siglo XX (Faúndez Morán, Pablo. "Fragmentos de Karez -I- Roshan o de la inutilidad de artistas profesionales". Anales de Literatura Chilena. Año 15, número 22, 2014, p. 52).

La Revista contemporánea fue una "publicación mensual de literatura, ciencias, artes, etc.", con una orientación renovadora respecto de la producción intelectual del tiempo. En el texto editorial de su primer número, se adelantaban los propósitos de la revista: "¿Y nuestro plan? Es demasiado vasto para especificarlo. Todo él tiende principalmente hacia dos objetivos: proporcionar un órgano libre a todos los intelectuales chilenos y a contrarrestar en algo el ambiente frívolo creado por otras publicaciones" ("Revista contemporánea". Revista contemporánea. Año 1, número 1, noviembre de 1910, p. 1).

Esta orientación renovadora posibilitó la publicación de "varias traducciones de autores internacionales", el énfasis en la colaboración de intelectuales extranjeros, así como de "nombres emergentes y consolidados" de la cultura chilena del periodo, como Armando Donoso (1886-1946), Baldomero Lillo (1867-1923), Enrique Molina (1871-1964), Rafael Maluenda (1885-1963) o Manuel Magallanes Moure (1878-1924) (Faúndez Morán, p. 53).

En este sentido, uno de los hitos más destacados de la revista fue la publicación de una carta inédita que el intelectual uruguayo -autor de libros como Ariel (1900) y Motivos de Proteo (1909)- José Enrique Rodó (1871-1917) dirigió a Pedro Prado y Ernesto A. Guzmán (1877-1960), quienes se encargaban de la edición de la revista: "El pensamiento rodoniano tuvo una resonancia particular en Chile; en 1910, Rodó, tras haber manifestado sus ideas en los Congresos Internacionales de Estudiantes Americanos, viajó a la república trasandina como integrante de la delegación uruguaya a las fiestas conmemorativas del Centenario de la Independencia de Chile. Su presencia allí conmovió a toda la intelectualidad chilena, y en forma especial a dos jóvenes: Pedro Prado y Ernesto A. Guzmán" (Costa, René de. "Una carta inédita de José Enrique Rodó". Revista Iberoamericana. Volumen XXXVI, número 73, octubre-diciembre de 1970, p. 651).

Aunque en términos cuantitativos predominaron en sus cinco números los textos de creación literaria y comentarios bibliográficos, también se publicaron artículos sobre educación (en el primer número, "Las escuelas del bosque" de Adolfo Posada y, en su quinto número, "Nuevas orientaciones de la educación" de Zacarías Salinas); otros sobre historia (entre los que destacan los de autoría de Tomás Guevara (1865-1935): en el segundo número, "El reclutamiento en la Independencia" y, en el tercero, "Un episodio de la guerra de tribus en la Araucanía"); así como textos sobre literatura, política, un texto sobre medicina (en el cuarto número, "Los nuevos medicamentos de la sífilis" del Dr. Arístides Aguirre) y dos textos filosóficos escritos por Enrique Molina (1871-1964) ("La crisis de la moral", publicado en dos entregas en los números primero y segundo y "La moral como ciencia y como arte", en su cuarto número") (Massone, Juan Antonio. "Índice de la Revista Contemporánea (1910-1911) de Pedro Prado". Revista Chilena de Literatura. Número 27-28, 1986).

Una de las particularidades, en relación con los temas tratados en la revista, la marcaron dos textos sobre antropología criminal, disciplina positivista que postulaba una relación entre factores antropológicos (como características físicas) y actividad criminal. Estos textos ("Antropología criminal y derecho penal", de Eduardo García Guerrero, publicado en su primer número, y "De la escuela clásica a la escuela criminal", firmado por R. Hermansen, publicado en el tercer número) obedecieron a la influencia que tuvo en el derecho penal la llegada a Chile del doctor Luis Gambara, "que ostentaba el cargo de Delegado general de la Escuela Positiva Penal en las Repúblicas Hispano-Americanas", para dictar un curso de "Derecho Penal Positivo en la Sociedad Médica de Santiago" (León, Marco Antonio. Construyendo un sujeto criminal. Criminalogía, criminalidad y sociedad en Chile. Siglos XIX y XX. Santiago: Editorial Universitaria, 2015, p. 76).