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Ideas ortográficas de Eduardo de la Barra Lastarria

Eduardo de la Barra Lastarria fue un escritor, diplomático, educador, traductor y político chileno que nació el 30 de noviembre de 1839 en Santiago. En 1860, se graduó de ingeniero agrimensor en el Instituto Nacional y luego trabajó como Inspector de la misma institución.

En 1866, publicó su primer libro, Poesía liricas. Durante esta década colaboró en medios periódicos como El Correo Literario (1858) (1864-1865) (1867) y Revista del Pacífico (1858-1861). Posteriormente, a lo largo de su trayectoria, publicó también en La Patria, El Ferrocarril (1855-1910), La Libertad Electoral (1886-1901), La Revista Cómica (1895-1905) y El Mercurio (1827-) (Fuente, Darío de la. "Eduardo de la Barra (1839-1900)". El Angolino, 17 de enero 2003, p. 3).

En el área de la administración pública, fue parte de la comisión que preparó la Exposición Internacional de Chile de 1875 y, en este contexto, participó también de la organización del Congreso de Agricultores, en el que se presentaron estudios económicos y sociales.

En el ámbito educativo, se desempeñó como profesor de Historia de Literatura en el Instituto Nacional en 1876. Al año siguiente, asumió como rector del Liceo de Valparaíso, lugar en el que creó, entre otras iniciativas, una Sociedad Literaria y una Academia dominical. Como una extensión del Liceo, fundó el Museo de Historia de Valparaíso en 1878, que prontamente se amplió debido a las donaciones que recibió.

En 1887, conoció a Rubén Darío (1867-1916), con quien entabló amistad. Ambos participaron en el Certamen Varela y obtuvieron premios. Al año siguiente, prologó Azul…

En 1891, hacia el final de la Guerra Civil, fue destituido de su puesto como rector del Liceo de Valparaíso. De la Barra se trasladó a Argentina, en donde continuó trabajando en el área de educación durante cuatro años para regresar a Chile en 1895.

En 1886, fue nombrado miembro de la Academia Chilena de la Lengua correspondiente a la Real Academia Española. Durante la década de 1890 y hasta su muerte en 1900, trabajó en la restauración de poemas españoles antiguos y publicó estudios de fonética, gramática histórica, métrica, educación y ortografía (Silva Castro, Raúl. Eduardo de la Barra: (1839-1900). Santiago: [s.n.], 1968, p. 35). En esta última área, participó de la discusión respecto a la reforma ortográfica que se desarrolló en Chile durante la segunda mitad del siglo XIX e inicios del XX.

Eduardo de la Barra escribió una serie de tres libros dedicados al problema ortográfico por encargo de Federico Puga Borne (1855-1935), Ministro de Instrucción Pública: La reforma ortográfica: su historia y su alcance, Tratado de ortografía y Ortografía fonética que aparecieron durante 1897. Algunos de estos libros recogieron artículos publicados previamente en la Revista de Instrucción primaria (1886-1920).

En estos libros, De la Barra se mostró a favor de un sistema ortográfico que se basara en la pronunciación, por lo que acentuó la importancia de que Chile continuara con el "impulso reformista" de Andrés Bello (1781-1865) y Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) hacia la "ortografía fonética", que consideraba la más racional (De la Barra, Eduardo. La reforma ortográfica: su historia y su alcance. Santiago de Chile: Imprenta y Encuadernación Barcelona, 1897, p. 60).

Para De la Barra, la costumbre era el mayor obstáculo para implementar la ortografía fonética en el país; por lo tanto, sostuvo que los cambios debían introducirse gradualmente. Por ello, el autor señaló la relevancia de contar con un plan "completo y fijo" que estableciera el orden de las reformas. Así, en Tratado de ortografía propuso que, primeramente, se suprimiera la "u" muda; se cambiara la "c" en combinación con la "e" y la "i" por "ze" y "zi"; y se reemplazara la "hie" por "ye" en palabras como "yerba". En segundo orden y una vez aceptados esos cambios, se introdujera la "k", por lo que se suprimiría completamente la "c" y la "q"; se eliminara la "h" y se agregara al alfabeto la "w" (Tratado de ortografía. Santiago: Impr. Barcelona, 1897, p. 61-64).

El último de esta serie de libros, Ortografía fonética, fue escrito para ser presentado en el Cuarto Congreso Científico de Chile, sin embargo, lo publicó previamente, pues Carlos Newman, uno de los neógrafos chilenos, financió la edición. Este apoyo permitió, en sus palabras, plantear su pensamiento sobre ortografía "sin trabas", aunque en concordancia con sus ideas anteriores.

En este libro, De la Barra llamó "discípulos" y "pioneers", es decir, precursores, a Carlos Cabezón y Carlos Newman, "quienes valientemente" adoptaron el sistema fonético en sus publicaciones (p. 15). Si bien De la Barra se mostró a favor de la escritura fonética, mantuvo en sus textos el uso de la "ortografía chilena" y, en concordancia con su propuesta de cambios graduales, no se oponía a la Real Academia de la Lengua como autoridad en materia ortográfica, sino que consideraba que la institución podría aceptar las reformas, pues ya había integrado previamente algunas de ellas.